¿Qué es una eSIM?
Es lo mismo que ha sido siempre una tarjeta SIM —el chip que le demuestra a la red a qué cuenta perteneces—, solo que va integrada en el móvil y la cuenta se le graba por internet.
La tarjeta, sin la tarjeta
Una SIM de plástico es un ordenador diminuto que guarda una sola credencial: este teléfono pertenece a esta cuenta de esta red. Todo lo demás —el plástico, la bandeja, el clip— existe solo para poder pasar el chip de un móvil a otro. La eSIM se salta ese paso: el chip va soldado al teléfono en fábrica y la credencial, que se llama perfil, se graba en él mediante una descarga. No se inserta nada, no se puede perder nada y un mismo chip eSIM puede guardar varios perfiles a la vez.
Qué pasa en realidad cuando compras una
Pagas y le pedimos al operador de la red que emita un perfil para ti. Lo que nos llega de vuelta es un código QR, que no es más que una forma compacta de escribir una dirección y una clave de un solo uso. Tu móvil lo lee, se conecta al servidor de esa dirección, demuestra que tiene la clave y descarga el perfil. Esa descarga es toda la instalación. A partir de ahí el teléfono tiene una segunda línea disponible y el código QR queda gastado: no se puede instalar dos veces, ni en tu móvil ni en el de nadie más.
Lo que no cambia
Tu SIM de siempre se queda exactamente donde está, y tu número también. Un móvil compatible con eSIM es un móvil dual SIM: mantiene a la vez tu línea de siempre y el perfil nuevo, y en los ajustes decides cuál llama y cuál lleva los datos. Instalar una eSIM de viaje no sobrescribe nada, no cancela nada y se deshace borrando el perfil.
Qué móviles la llevan
A grandes rasgos: iPhone XS y posteriores, Google Pixel 3 y posteriores y Samsung Galaxy S20 y posteriores, más una lista cada vez más larga de otros fabricantes. La prueba definitiva lleva cinco segundos: marca *#06# y busca un número EID junto al IMEI. Si aparece un EID, el hardware está. El segundo requisito pilla a más gente que el primero: el móvil no puede estar bloqueado por un operador, porque un terminal bloqueado rechaza los perfiles que no son de su operador.
Por qué le importa a quien viaja
Antes de la eSIM, usar una red local en el extranjero significaba buscar una tienda, enseñar el pasaporte y sacar la SIM de la que dependes, con lo que tu propio número se quedaba fuera de juego todo el viaje. Una eSIM se compra desde el sofá, se instala antes de salir y convive con tu línea en vez de sustituirla. Ese es todo el cambio, y por eso los datos para viajar han dejado de ser algo que se resuelve al aterrizar.
Lo que una eSIM no es
No es un número de teléfono ni sustituye a tu contrato. Una eSIM de viaje como las nuestras lleva solo datos: sin llamadas, sin SMS y sin número propio. Tampoco queda atada a un país para siempre: un móvil puede guardar varios perfiles y cambias entre ellos desde los ajustes, así que la eSIM que usaste el verano pasado sigue en el terminal, gastada pero inofensiva, hasta que la borres.